Y entonces me dijo: quieres pololear conmigo?...
Le dije que no.
Y por qué no?
Porque esto es una broma cierto?
No lo era.
Me beso y yo le correspondí, sus labios eran suaves, sus besos cálidos y tiernos.
Entonces nos pusimos de pie y empezamos a caminar y cada uno siguio su vida por un camino diferente.
No le he vuelto a ver más...