El amor permanece entre todas las cosas.
"Si hablo las lenguas de los hombres, y aun las de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que retiñe. Y si tengo el don de profecía, y entiendo los designios secretos de Dios, y sé todas las cosas; y si tengo la fe necesaria para mover montañas, pero no tengo amor, no soy nada. Y si reparto entre los pobres cuanto poseo, y aun si entrego mi cuerpo para tener de qué enorgullecerme, pero no tengo amor, de nada me sirve.
Escoger para perder, el resultado es ganar...
Esperando lo Inevitable
![]() |
| Mi cara exactamente cuando estaba escribiendo esto. |
Y todo cambia sin más.
Esta vez, el cambio es la estabilidad. Y me gusta esta quietud, sin embargo, a veces me paro a pensar... ¿Por cuanto tiempo estoy dispuesta a mantenerla?.
Tengo claro, que la quietud en la vida de las personas es algo malo. ¿Usted no lo cree así? entonces hágase ver, para esta nota, asumiremos como verdad universal que la vida en calma, es sinónimo de estancamiento.
A pesar de que, en innumerables ocaciones de caos, lo único que deseamos es algo de quietud, estos momentos son el otro lado de la moneda, tendré muy poco de esto, estoy segura, y me pregunto si aprovecharla al máximo sin pensar, o quebrantar esta tranquilidad antes que se quebrante por un medio ajeno y tener que asumir el dolor de la pérdida.
Cuanto durará? una semana? un mes? un año? una decena de años?
Si es una semana, no estoy preparada aún, no lo quisiera.
Si es un mes, no por favor, no estaré en condiciones aún en un mes.
Si es un año, temo haberme acostumbrado, por favor no.
En otras palabras, nunca estaremos listos para enfrentar un cambio repentino.
Por mi parte debo preparar cuidadosamente los planes a seguir, si lo inevitable se presenta en una semana, un mes, un año. Y si fuera necesario, prepararme para ser yo misma quien interrumpa que calma para dar paso a un nuevo cambio.
Lo más importante es, lo que hasta ahora estoy muy contenta y orgullosa de haber logrado, lo más importante es el progreso, es ver que avanzo, es sentir que nada es en vano, es tener a la gente que amo conmigo.
Comienza otra vez el camino...
Recuerdo la primera vez que asumí la naturaleza de mi personalidad, esa que me lleva a buscar cambios, esa que me lleva a destruir todo lo que he logrado y comenzar denuevo. Fue leyendo un libro que hablaba acerca de lo inevitable, de la pérdida y de la reconstrucción.
En tiempos de dudas, en tiempos de destrucción, no se piensa en el renacer, en la reconstrucción. La destrucción es sólo dolor y rencor. En tiempos de oscuridad, recuerdo haber tomado una decisión, esa vez decidí creer. Y aunque en todas las entradas de este blog lo mencione, lo haré una vez más, es Dios, siempre es él, decidí creer en Dios. Pase lo que pase, en él mi fe es absoluta.
Ahora es tiempo de destrucción, es tiempo de acabar con todo, es tiempo de dolor y de rencor. No veo ni quiero ver aún. La historia la escribo en paralelo, mientras sólo puedo hablar de lo que se siente, es aún muy pronto para hablar de lo que ha pasado, porque acaba de ocurrir.
La vida ha cambiado y ya no puedo tomar decisiones como antes. Todo lo que haga desde ahora, tendrá efecto directo en la persona que llevo conmigo, la que escogí amar y quiero amar. Por él, y sólo por él, me he vuelto precavida, me he vuelto prudente. No voy a destruir nada de lo que logrado, porque lo he logrado para él. No voy a cambiar nada de lo que hasta ahora tenemos, porque ya nada es mío, todo es de nosotros o sólo de él.
Pero no voy a dejar que mi dolor te alcance, lo voy trasformar.
Esta vez, la destrucción será silenciosa y disfrazada. El dolor será sólo mío y prometo que no dejaré que alcance a otros.
Nadie tiene la culpa, nadie más que yo, porque conscientemente me dejé herir. Tomé decisiones con todo el valor que junté, todas desbordadas de locura, contra el tiempo. Y el resultado fue perder.
Ahora, sola tengo que sanar, sola tengo que reparar. Que Dios me perdone por el tiempo que voy a perder, o que él me dé calma porque tal vez sea tiempo que voy a ganar. Quise hacer lo que yo quería, y no puse atención a lo que tú esperabas de mi. Dios, quise encontrar lo que yo buscaba y no quise ver lo que tú pusiste ahí para mí. Si me ayudaras a dar calma a este corazón, te podría oír más claro, ¿Qué esperas de mí? Ayúdame a vaciarlo, quiero volver a tener sosiego.
Suicidio
Hoy, una serie de cosas se juntaron... me encararon, y no pude seguir ignorando más el hecho de que, lo que debo hacer, se debe convertir en lo que quiero hacer.
Y encontré una forma.
Es una forma de olvidar.
Es una forma de progresar.
Es una forma de desaparecer.
Es una forma de crecer.
Es una forma de suicidio.
Siento ansias por que llegue el momento o los momentos en que se irá concretando todo. Es una idea que no nació de mí, pero, como ya antes he dicho! apropiadas palabras encuentro en boca de quien no sabe lo que está diciendo.
Creo que tendré que pedir perdón, lo que haré a los ojos de todos parecerá como bueno, pero el motivo por el cual lo hago... no es altruista, no es sin fines de lucro, no es por mi, no es por otros, es simplemente para morir en vida.
Y lo peor, es que Diosito no me recibe en el cielo si el motivo es suicidio... me pregunto si... habrán excepciones...
No sé que resultará de esto, pero allá voy, el tiempo no me va a perdonar si me pongo a esperar. Hay que olvidar. Hay que morir.
No hay diferencia~

Cuanto ansío que lleguen los días fríos, los días de lluvia, quisiera oler la tierra húmeda y ver más nítidos que nunca los colores de mi mundo… el mundo que no estoy segura si aguantara mucho tiempo más.
Quiero días que me acojan, días que me hagan sentir calma, porque necesito tranquilidad, para mi mente, para mis sentimientos.
A cuantos le he dicho que he cambiado, cuantas veces he escrito que soy otra, que ya no soy altanera, que he tenido que aprender a morder el polvo… pero no es tan así, sigo siendo la misma de hace 3 años, la misma de hace 5 años, la misma de hace 10 años.
La misma que no entiende nada, por qué nunca nada tiene un maldito sentido, todo parece al revés y yo por no aceptarlo… termino sola.
Tengo la respiración oprimida, siento un peso descomunal sobre mí, pero tengo que aguantar, debo aguantar, lo que cueste, lo que duela, no importa cuánto hiera. Debo aguantar.
Quizás, la única diferencia entre el ayer y hoy es que, hoy tengo fe, y es inquebrantable. Aunque no entienda, aunque no lo acepte. Esto debe llegar a un maldito fin.
No me voy a rendir.
