Recuerdo la primera vez que asumí la naturaleza de mi personalidad, esa que me lleva a buscar cambios, esa que me lleva a destruir todo lo que he logrado y comenzar denuevo. Fue leyendo un libro que hablaba acerca de lo inevitable, de la pérdida y de la reconstrucción.
En tiempos de dudas, en tiempos de destrucción, no se piensa en el renacer, en la reconstrucción. La destrucción es sólo dolor y rencor. En tiempos de oscuridad, recuerdo haber tomado una decisión, esa vez decidí creer. Y aunque en todas las entradas de este blog lo mencione, lo haré una vez más, es Dios, siempre es él, decidí creer en Dios. Pase lo que pase, en él mi fe es absoluta.
Ahora es tiempo de destrucción, es tiempo de acabar con todo, es tiempo de dolor y de rencor. No veo ni quiero ver aún. La historia la escribo en paralelo, mientras sólo puedo hablar de lo que se siente, es aún muy pronto para hablar de lo que ha pasado, porque acaba de ocurrir.
La vida ha cambiado y ya no puedo tomar decisiones como antes. Todo lo que haga desde ahora, tendrá efecto directo en la persona que llevo conmigo, la que escogí amar y quiero amar. Por él, y sólo por él, me he vuelto precavida, me he vuelto prudente. No voy a destruir nada de lo que logrado, porque lo he logrado para él. No voy a cambiar nada de lo que hasta ahora tenemos, porque ya nada es mío, todo es de nosotros o sólo de él.
Pero no voy a dejar que mi dolor te alcance, lo voy trasformar.
Esta vez, la destrucción será silenciosa y disfrazada. El dolor será sólo mío y prometo que no dejaré que alcance a otros.
Nadie tiene la culpa, nadie más que yo, porque conscientemente me dejé herir. Tomé decisiones con todo el valor que junté, todas desbordadas de locura, contra el tiempo. Y el resultado fue perder.
Ahora, sola tengo que sanar, sola tengo que reparar. Que Dios me perdone por el tiempo que voy a perder, o que él me dé calma porque tal vez sea tiempo que voy a ganar. Quise hacer lo que yo quería, y no puse atención a lo que tú esperabas de mi. Dios, quise encontrar lo que yo buscaba y no quise ver lo que tú pusiste ahí para mí. Si me ayudaras a dar calma a este corazón, te podría oír más claro, ¿Qué esperas de mí? Ayúdame a vaciarlo, quiero volver a tener sosiego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario