Escoger para perder, el resultado es ganar...

No hace mucho, yo clamaba por sosiego… y de tanto clamar, el sosiego llegó… ahora con el corazón tranquilo… sigo sin saber qué hacer. Ahora con el corazón en calma, sigo sin tener idea de qué es lo que esperas de mí.
También supliqué por señales, con toda el alma pedí que me enseñaras por dónde ir, pero de pronto me señalaste muchos caminos que tomar y yo te juro que tome el indicado… el indicado en ese momento para mi corazón.

Y aunque tenga que perder un millón de veces, seguiré siendo fiel a lo que los sentimientos dicten, porque es lo único que vale la pena. Porque podría apostar la vida a que es el amor lo único que vale la pena en el mundo.
Al final, la frustración pasará, la frustración es circunstancial, si yo escojo el camino que me indiquen los sentimientos y no obtengo lo que espero, es que estoy mal, porque “esperar obtener” no corresponde.
No debo olvidar, que la sabiduría se construye con un poco de mente y un poco de corazón. Porque debo disponer mi corazón para recibir y mi mente para comprender.
Al corazón debo sosegar para que aprenda a esperar, que el resultado no llega cuando yo lo quiero, sino cuando mi mente lo logra descifrar.
El resultado será después de todo, irrelevante al lado de la experiencia ganada.